La 57, convertida en un estacionamiento gigante: más de 20 horas de caos en Chichimequillas por un grito de auxilio que nadie escuchó

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Lo que comenzó como una protesta vecinal terminó por paralizar uno de los corredores carreteros más importantes del país.

Desde la tarde del lunes, la carretera federal 57 —a la altura de Jofrito y el libramiento a Chichimequillas, en la zona de Santa Rosa Jáuregui— quedó atrapada en un bloqueo que, hasta este martes, ya supera las 20 horas de afectación continua, provocando un colapso vial de dimensiones regionales.

Miles de automovilistas, transportistas, familias enteras y trabajadores quedaron literalmente detenidos. Algunos pasaron la noche dentro de sus vehículos; otros caminaron varios kilómetros buscando una salida alterna. La escena: filas interminables de tráileres, autobuses varados, cláxones apagados por resignación y el calor acumulándose sobre el asfalto.

¿Qué pasó?

Habitantes de comunidades como La Versolilla, La Gotera, Palo Alto, Jofrito, Ojo de Agua y Rincón decidieron cerrar ambos sentidos de la 57 y también la carretera estatal 500, cansados de esperar una solución a un problema que, aseguran, arrastran desde hace meses: la falta de agua potable.

Los manifestantes denunciaron que llevan más de cuatro meses sin suministro regular de agua, sobreviviendo con tandeos y pipas que consideran insuficientes para cubrir necesidades básicas como cocinar, bañarse o lavar ropa.

Su mensaje fue claro:

“No nos vamos hasta que haya una solución real.”

Y lo cumplieron.


Las vialidades afectadas

El cierre detonó un efecto dominó en la movilidad del norte de Querétaro:

  • Carretera Federal 57 (Querétaro–San Luis Potosí): cierre total por horas.
  • Libramiento Noreste / Chichimequillas: saturación inmediata.
  • Carretera Estatal 500: bloqueada parcialmente y luego reabierta por momentos.
  • Accesos a Santa Rosa Jáuregui: tránsito intermitente.
  • Parque Industrial Querétaro y corredores logísticos cercanos: retrasos severos.
  • Entradas y salidas hacia Guanajuato y San Luis Potosí: filas kilométricas reportadas.

Transportistas reportaron pérdidas por entregas retrasadas, mientras usuarios en redes sociales describieron la jornada con una sola palabra: “infierno”.


¿Qué exigen los manifestantes?

Las demandas son concretas:

  1. Restablecimiento inmediato del servicio de agua potable.
  2. Reparación del sistema de bombeo que, aseguran, lleva meses fallando.
  3. Compromiso formal y por escrito de las autoridades para garantizar que el problema no se repetirá.
  4. Mayor atención de la Comisión Estatal de Aguas (CEA) y del municipio, a quienes acusan de respuestas insuficientes.

Aunque durante la madrugada hubo intentos de negociación y se habló de un acuerdo preliminar para reparar un pozo de bombeo, los inconformes advirtieron que no levantarán del todo la presión hasta ver agua salir de sus llaves.


Más que tráfico: una protesta por dignidad

Detrás del caos vial hay una realidad incómoda: comunidades enteras que aseguran haber agotado todas las vías institucionales antes de recurrir al bloqueo.

Y mientras la 57 sigue respirando lentamente entre motores apagados, el mensaje de los manifestantes retumba más fuerte que cualquier claxon:

sin agua, no hay paciencia.

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