Quiso hacer su agosto en Valle de Oro, pero terminó estrenando candados de acero.
Lo que parecía una mañana de compras terminó en una mala jugada para un sujeto en condición de calle, quien presuntamente se metió a un domicilio para sacar varios objetos ajenos y luego darse una vuelta con todo y carrito, con la intención de vender el botín en el fierro viejo. Sin embargo, el negocio se le vino abajo antes de encontrar quién le comprara la mercancía.
Los hechos ocurrieron durante la mañana de este miércoles en calles de la colonia Valle de Oro, en San Juan del Río, donde vecinos de mirada afilada lo vieron salir de una vivienda como si nada, cargando con varias cajas que, al parecer, contenían bocinas, palas y otros objetos que no eran precisamente de su propiedad.
El hombre llevaba una chamarra gruesa color naranja, gorra y un carrito improvisado que ya traía buena carga. Sobre la lateral de una transitada vialidad, avanzaba con dirección al norte, muy quitado de la pena y con la esperanza de colocar su mercancía. Lo que no sabía era que ya le seguían la pista y que su peculiar mudanza estaba levantando sospechas.
Uno de los ciudadanos alcanzó a grabarlo mientras avanzaba con su cargamento. Las imágenes y los reportes vecinales pusieron en alerta a las autoridades, que desplegaron un operativo para cerrarle el paso. Al parecer, el sujeto pensó que todavía podía escurrirse entre las calles, pero cuando los uniformados le echaron el ojo, el paseo se le acabó.
Intentó poner pies en polvorosa y acelerar el paso, aunque no le alcanzaron las piernas para dejar atrás a los policías. Tras ser ubicado y confrontado, se puso agresivo, por lo que los oficiales tuvieron que someterlo y colocarle los candados de mano. Ahí sí, se le acabó el margen de maniobra y el carrito dejó de ser su mejor aliado.
Fue justo en ese momento cuando apareció el propietario del inmueble, quien fue orientado para acudir ante la Fiscalía General del Estado de Querétaro y presentar la denuncia formal por el presunto robo y los daños ocasionados en su propiedad.
Finalmente, el sujeto fue subido a la parte trasera de una patrulla para ser trasladado ante la autoridad correspondiente, donde quedaría a disposición de la acción legal en su contra.
Así, el presunto amante de lo ajeno pasó de cargar cajas por la calle a cargar con un problema legal. Quiso llevarse hasta lo que no era suyo, pero terminó con las manos aseguradas y el negocio completamente caído. Porque una cosa es andar buscando fierro viejo y otra muy distinta terminar estrenando los candados de la ley.







