San Juan del Río, Qro.— La lluvia caía sobre las calles de Paso de Mata, el agua comenzaba a correr entre las piedras y, en medio de aquella tarde que parecía una más bajo el cielo encapotado, tres perritos encontraron la muerte de la manera más cruel: una descarga eléctrica los fulminó cuando un cable con energía cayó al suelo y entró en contacto con el agua donde se encontraban.
La escena que quedó sobre la calle Venustiano Carranza fue desgarradora. Los tres animalitos, de raza mediana, terminaron tendidos sobre el empedrado, uno encima del otro, inmóviles, en un sitio donde apenas momentos antes la vida transcurría entre la lluvia y los charcos.
Todo ocurrió durante la tarde de este domingo, cuando una fuerte precipitación pluvial azotaba distintos puntos de San Juan del Río. En medio de las condiciones meteorológicas, varios cables que transportaban energía eléctrica cayeron al suelo por causas que no fueron precisadas.
El peligro quedó tendido sobre la calle, oculto entre el agua y a la vista de quienes transitaban por el lugar. En ese escenario, los tres perros fueron alcanzados por una descarga eléctrica que acabó con sus vidas casi de manera instantánea.
No hubo ladridos que alertaran sobre lo que estaba ocurriendo ni oportunidad de que los vecinos pudieran hacer algo por ellos. Cuando las personas de la comunidad se percataron de la tragedia, los animalitos ya habían quedado sin vida sobre la calle mojada.
La impotencia pronto se convirtió en una advertencia urgente. Vecinos comenzaron a compartir mensajes en sus grupos comunitarios para alertar a otras personas sobre el riesgo de transitar por Venustiano Carranza, pues los cables caídos podían representar un peligro mortal para cualquier peatón.
La preocupación no era para menos: con la lluvia todavía presente y el agua extendida sobre el empedrado, acercarse al lugar sin tener certeza de que la corriente eléctrica había sido interrumpida podía poner en riesgo más vidas.
Por ello, se dio aviso a los servicios de emergencia y personal de Protección Civil acudió para tomar conocimiento de lo sucedido. También se notificó a la Comisión Federal de Electricidad, cuyos trabajadores llegaron para realizar las maniobras necesarias y retirar los cables.
Una vez efectuadas las labores correspondientes, se descartó que persistiera el riesgo eléctrico en la zona.
Sin embargo, aunque el peligro fue controlado, la imagen de los tres perritos tendidos sobre la calle quedó como el rostro más doloroso de aquella tarde. Una tragedia que no necesitó sirenas ni escenas de violencia para estremecer a la comunidad: bastaron un cable caído, el agua de la lluvia y tres vidas que no tuvieron oportunidad de escapar.
En Paso de Mata, la tormenta dejó algo más que calles mojadas. Dejó una escena de tristeza y una advertencia para todos: cuando hay cables eléctricos en el suelo, el agua puede convertir una calle aparentemente común en una trampa mortal.







