Tolva cargada de arena se sale del camino y deja un paisaje de caos en Paso de Mata
El rugido del motor rompía la calma de la tarde… y en cuestión de segundos, el estruendo del metal contra el pavimento estremeció a todos los que estaban cerca. Así se vivió el espectacular accidente ocurrido en la salida que conecta la carretera que viene de Hidalgo con la 57, a la altura de Paso de Mata, en San Juan del Río.
Una pesada tolva cargada hasta el tope de arena perdió el control en una curva y terminó volcada brutalmente a un costado de la carretera, dejando un río de polvo y escombros que cubrió el asfalto y la terracería.
Testigos narraron el momento con los nervios todavía a flor de piel:
“¡Venía dando tumbos! Primero zigzagueó, luego se escuchó un tronido, y después… el golpe, durísimo”, contó un conductor que presenció el espeluznante siniestro.
El transporte, de varios toneladas, se recostó sobre su lado derecho, y la arena quedó regada como si un huracán hubiera pasado por el lugar. En medio del polvo, el chofer logró salir con vida, rompiendo el parabrisas con sus propias manos para escapar de la cabina aplastada.
Los presentes corrieron desesperados a auxiliarlo mientras pedían apoyo al 911, temiendo lo peor. En minutos, arribó personal de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), quienes brindaron atención prehospitalaria al conductor, que milagrosamente solo sufrió golpes y raspones, pero vivió para contarlo.
Mientras tanto, la Guardia Nacional y elementos de seguridad federal tomaron el control de la zona, abanderando el área para evitar otro percance. El tráfico se volvió un auténtico caos, con automovilistas frenando para observar la impactante escena.
Poco después llegó un hombre que dijo ser el propietario del transporte, acompañado de otro camión materialista. Ambos esperaban una retroexcavadora para rescatar la arena que aún podía aprovecharse.
“Perdimos parte de la carga, pero gracias a Dios no hubo tragedia”, murmuró el dueño mientras observaba los restos de su unidad destrozada.
Como dicta el protocolo en estos casos, se solicitó el apoyo de la aseguradora para valorar los daños, mientras grúas de gran capacidad se preparaban para levantar el enorme vehículo.
Después de varias horas de maniobras, la circulación fue finalmente liberada, pero el lugar quedó marcado por el desastre: arena esparcida por doquier, huellas de llantas, y el recuerdo del accidente que por poco termina en tragedia.
Una vez más, la imprudencia y el peso del camino demostraron que en la carretera, un segundo puede separar la rutina del desastre.







